Pero las piedras son frías y le interesaban calor y alegría. Las joyas no tenían alma, sólo eran espejos, colores brillantes.
(Source: jagr21)
“Yo era un orador universitario de un grupo que se llama Avance; era el grupo más vigoroso de la izquierda. Un día se propuso que se firmara, por el grupo Avance un manifiesto -estoy hablando del año 1931- para crear en Chile los soviets de obreros, campesinos, soldados y estudiantes. Yo dije que era una locura, que no había ninguna posibilidad, que era una torpeza infinita y que no quería, como estudiante, firmar algo que mañana, como un profesional, no iba a aceptar.
Éramos 400 los muchachos de la universidad que estábamos en el grupo Avance, 395 votaron mi expulsión; de los 400 que éramos, sólo dos quedamos en la lucha social. Los demás tienen depósitos bancarios, algunos en el extranjero; tuvieron latifundios -se los expropiamos-; tenían acciones en los bancos -también se los nacionalizamos-, y a los de los monopolios les pasó lo mismo. Pero en el hecho, dos hemos quedado; y a mí me echaron por reaccionario; pero los trabajadores de mi patria me llaman el compañero Presidente”.
Salvador Allende Gossens
Si no te sale ardiendo de dentro,
a pesar de todo,
no lo hagas.
A no ser que salga espontáneamente de tu corazón
y de tu mente y de tu boca
y de tus tripas,
no lo hagas.
Si tienes que sentarte durante horas
con la mirada fija en la pantalla del ordenador
o clavado en tu máquina de escribir
buscando las palabras,
no lo hagas.
Si lo haces por dinero o fama,
no lo hagas.
Si lo haces porque quieres mujeres en tu cama,
no lo hagas.
Si tienes que sentarte
y reescribirlo una y otra vez,
no lo hagas.
Si te cansa sólo pensar en hacerlo,
no lo hagas.
Si estás intentando escribir
como cualquier otro, olvídalo.
Si tienes que esperar a que salga rugiendo de ti,
espera pacientemente.
Si nunca sale rugiendo de ti, haz otra cosa.
Si primero tienes que leerlo a tu esposa
o a tu novia o a tu novio
o a tus padres o a cualquiera,
no estás preparado.
No seas como tantos escritores,
no seas como tantos miles de
personas que se llaman a sí mismos escritores,
no seas soso y aburrido y pretencioso,
no te consumas en tu amor propio.
Las bibliotecas del mundo
bostezan hasta dormirse
con esa gente.
No seas uno de ellos.
No lo hagas.
A no ser que salga de tu alma
como un cohete,
a no ser que quedarte quieto
pudiera llevarte a la locura,
al suicidio o al asesinato,
no lo hagas.
A no ser que el sol dentro de ti
esté quemando tus tripas, no lo hagas.
Cuando sea verdaderamente el momento,
y si has sido elegido,
sucederá por sí solo y
seguirá sucediendo hasta que mueras
o hasta que muera en ti.
No hay otro camino.
Y nunca lo hubo.
Mi madre y yo estamos viendo recién estrenada “La Guerra de las Galaxias”. Ella siempre comentaba algunas cosas de manera ocurrente en cada película. Aportes, cuotas de realidad. Pensemos en un niño de nueve años metido en una trama de sables láser y seres galácticos que se desarrolla en un universo muy lejano y mucho tiempo atrás. Ese niño quiere creer, dejarse llevar por el imaginario.
La primera intervención de mi madre, sin embargo, es una duda acerca del Halcón Milenario, la nave de Han Solo. Pregunta si tiene baño, porque supone que la velocidad de la luz dan ganas de evacuar y deduce que si tienes la necesidad en un bus o volando en avión, esta nave no puede obviar el detalle. Luego comenta acerca de Chewbacca, la criatura de dos metros y 25 centímetros que acompaña al capitán Solo en sus aventuras. Su duda es bastante lógica: el personaje se pasea desnudo toda la película y, a pesar de su estatura, no se ve ningún artefacto genital acorde proporciones.
Por último, se compadeció del evidente asma u otra patología bronquial de Darth Vader, quien le recordó a alguna tía abuela que, esperaba ella, yo debía recordar también.
Mi padre intentaba hacerme pensar de manera intelectual pidiéndome siempre que argumentara mis ideas. Mi madre me enseño a pensar incorporando esas cuotas de realidad. Enseñar ese tipo de pensamiento crítico puede ser tan importante como cualquier cosa en la vida.
Lo de los DDHH es de psiquiátrico. O sea: la burguesía los crea, la burguesía los viola y los mutila y además consiguen culpar al comunismo
Parásito, ta. (Del lat. parasītus, y este del gr. παράσιτος, comensal).
1. adj. Biol. Dicho de un organismo animal o vegetal: Que vive a costa de otro de distinta especie, alimentándose de él y depauperándolo sin llegar a matarlo. U. t. c. s.
2. adj. Dicho de un ruido: Que perturba las transmisiones radioeléctricas. U. t. c. s. m. pl.
3. m. piojo (‖ insecto hemíptero).
4. m. Persona que vive a costa ajena.